Por Sandra Patricia Sánchez Barreto Consultoría Cafam “Quien tiene un para qué vivir, encontrará casi siempre el cómo”. -Nietzche

¿Cuántos proyectos tuvimos que replantear ante la aparición de la Covid -19?

Con la llegada de la pandemia, nos dimos cuenta de que muchos proyectos que nos habíamos trazado tuvieron que ser cancelados, aplazados, o desarrollarlos en unas condiciones distintas a las que originalmente estaban programadas. Lo “normal”, como lo era por ejemplo el realizar un viaje a la playa, disfrutar del sol, el mar y estar en compañía de muchas personas, cambió y ahora se deben tener en cuenta otros factores para disfrutar del mismo: Considerar el uso del tapabocas, disponibilidad de horarios y mantener las condiciones de bioseguridad. Es evidente que uno de los tantos aprendizajes que le ha dejado a la humanidad este momento, ha sido la flexibilidad para replantearse los planes que cada uno se había trazado a nivel personal, laboral, familiar y eso permite aprender que los proyectos son flexibles, ajustables, reprogramables y que están sujetos a cambios, revisión y priorización. Un Proyecto de Vida con mucho sentido Se define proyecto de vida como un plan que la persona se traza de acuerdo con sus prioridades de vida, en donde define metas y fechas para alcanzarlas, buscando su desarrollo y realización personal. Viktor Frankl. En su libro El hombre en busca de sentido, señala la importancia de tener motivaciones en la existencia, y cuando se construye el proyecto de vida, se visibilizan aquellas acciones que le dan y darán sentido a la vida. Un proyecto de vida le da un por qué y un para qué a la existencia humana. Y con eso, le otorga sentido al presente, porque de alguna manera se vive del presente, pero sin perder de vista que el futuro se construye día a día. La motivación para construir el Proyecto de Vida Es importante que nos conozcamos como individuos, ¿qué gustos tengo?,¿con qué talentos cuento? ¿qué orientaciones me mueven?, ¿A dónde quiero llegar en la vida? y, a partir de ahí, empezar a plantear nuestra idea de proyecto, en donde se establezca la VISIÓN, que consiste en definir a dónde se quiere llegar y, especialmente, en qué condiciones deseamos estar cuando lleguemos a esa meta; por otro lado, la MISIÓN, en donde podremos describir el propósito de lo que queremos; en otras palabras, responder sinceramente a la pregunta ¿Para qué queremos lo que queremos?, y, finalmente, la ESTRATEGIA, donde describimos cómo se logrará la visión, es decir, cuáles son los pasos y que actividades se deben desarrollar para llegar a esas grandes metas. Cuando hablamos de “Proyecto de Vida”, parece que habláramos de un plan que se diseña una vez y que debe seguirse durante el resto de la existencia humana; entender el concepto de esta manera genera grandes dificultades al momento de definir las metas más importantes y determinantes. Algunas de esas dificultades, son el hecho de que muchas personas creen que su proyecto debe estar limitado a las condiciones socioeconómicas en las que nace y creer que el hecho de no haber alcanzado una meta nos lleva a renunciar a ella para siempre. En la historia de la humanidad podemos encontrar muchos ejemplos en diferentes esferas como la ciencia, los deportes y la música, en donde quienes hoy son personalidades, tuvieron, en algún momento, dificultades económicas, de salud, entre otras; pero tenían claridad sobre sus habilidades, talentos, dones y contaron con la persistencia para llegar lejos. Por ejemplo, encontramos modelos reconocidos como el de Beethoven, quien escribió sinfonías siendo sordo, y en el caso regional, el más recientemente ejemplo del deportista Egan Bernal ganador del Tour de France y Giro de Italia, quien, a pesar de sus dificultades económicas, se levantaba a entrenar todos los días de 4:00am – 6:00am, para luego ir a las jornadas regulares del colegio. En el Premio Cafam a la Mujer también encontramos, año tras año, múltiples ejemplos, en todas las regiones de Colombia; historias que hablan sobre seres humanos sorprendentes, que superan las más duras circunstancias, trascienden la humildad y la pobreza de su origen y condiciones de vida, dejando un legado imborrable y grandes aportes para la humanidad y el país, gracias a que se plantearon un proyecto de vida y, especialmente, porque supieron replantearlo cada vez que fue necesario.

“Si la felicidad está en el camino y no en la meta, el proyecto de vida ha de ser la lámpara que ilumine el sendero” – Genaro Díaz Castellanos – Consultor Cafam

¿Es posible replantear el proyecto de vida? ¿Cuántas veces se puede revisar?

Hacer un primer borrador de proyecto desde temprana edad, permite no solo tener objetivos claros, si no adicionalmente aprovechar las oportunidades que se presentan durante el transitar por la vida; de esta manera, se pueden ir cumpliendo progresivamente las metas establecidas. La idea de “Proyecto de Vida” debe ser concebida como un ser vivo en constante evolución. En otras palabras, es fundamental entender que cambia, crece, se rediseña y complementa con cada evento, cada logro y cada aprendizaje. Bajo esta mirada, entendemos que las únicas limitaciones para el proyecto de vida están en nuestro pensamiento. En realidad, sin importar la edad, es importante estar revisando el horizonte, los objetivos, si se está a gusto con el avance de los diferentes proyectos: laboral, personal, familiar, académico, etc. y está en nuestras manos ir ajustando y reorientando conforme a nuestras expectativas, enseñanzas, necesidades y fases de vida. Por ejemplo, debido a la actual situación ocasionado por el Coronavirus SARS-CoV2, muchas empresas han tenido que tomar la decisión de reducir la planta de personal, afectando a los trabajadores y sus familias; ante una situación transitoria de búsqueda de empleo, el proyecto de vida se puede “poner en pausa”; suspender algunas actividades mientras el ingreso económico se estabiliza de nuevo, para retomar el curso regular hacia las metas que nos hemos propuesto. El cambio jugará un papel importante en el desarrollo del proyecto de vida, ya que se inicia planteando algunas metas que cambiarán en el camino por diversas razones, así que es necesario saber que existe un proceso para afrontarlo. Los expertos mencionan la existencia de la curva del cambio, En donde las personas experimentan múltiples emociones que deben ir evolucionando o transformándose para evitar el estancamiento y lograr transformaciones positivas en relación con los aspectos impactados por una situación determinada.

Observamos que cada una de las etapas nos llevan a asimilar el cambio y seguir adelante con nuevas metas o replanteando las existentes, esa situación no nos puede frustrar, la vida está lleno de novedades, situaciones inesperadas, pero también de nuevas oportunidades.

¿Existe alguna relación entre el proyecto de vida de los trabajadores con el direccionamiento estratégico de la empresa?

Los programas de fidelización de las empresas se podrían basar en conocer el proyecto de vida de sus trabajadores desde el mismo momento del onboarding; este es un proceso diseñado por las organizaciones, con el fin de apoyar a los nuevos colaboradores a integrarse a su rol dentro de la organización. Este conocimiento puede darse a través de la aplicación de una encuesta personalizada diseñada desde el Área de Talento Humano dentro del marco de un plan de Bienestar Estratégico, que permita conocer a los trabajadores en otras dimensiones del ser. Con esta información, la empresa puede diseñar planes de intervención que trasciendan la satisfacción momentánea y apunten a apoyar el cambio en la calidad de vida de sus trabajadores. El reto para las organizaciones no sólo es el pago oportuno de los salarios, si no ser un facilitador a través de programas especiales, para que sus trabajadores logren su realización personal, familiar y profesional.

Según Elizabeth Escobar y Ana Mará Reyes en su trabajo titulado El desarrollo del proyecto de vida personal: beneficios para la Organización, “el Plan de carrera es una primera aproximación a lo que sería un proyecto y sentido de vida de un trabajador en una organización, reconociendo que las necesidades de los trabajadores se hallan en distintos niveles, de las cuales algunas se dirigían a mantener las mejores condiciones para desarrollar su trabajo y otras, en un nivel de transcendencia mucho más completo e importante para el ser humano, como lo son la autorrealización, el reconocimiento social, la satisfacción por el esfuerzo, son sólo algunos ejemplos de necesidades inherentes al desarrollo individual de cada ser humano en la organización.

A través de la Consultoría en Calidad de Vida que ofrece la Caja de Compensación Familiar Cafam, las empresas logran conocer a profundidad las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias, en dimensiones fundamentales en el desarrollo del ser como La vivienda, la educación, la familia, salud y bienestar y manejo del tiempo libre, entre otros, para diseñar planes estratégicos de bienestar que lleven al trabajador a engranar su proyecto de vida con el direccionamiento corporativo y así lograr propósitos organizacionales de alto impacto como el incremento de la productividad, la retención de los mejores talentos y la disminución de costos de rotación, al tiempo que cada persona en la organización encuentra un sentido profundo a sus actividades laborales.

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